Hay gente que llega a tu vida inesperadamente, sin querer, sin buscarlas, sin haberlas pensado y  que llegan a ser súper importante para vos, cuando un tiempo antes de ser eso, ni los registrabas. El problema no es ese, el problema es que los tenes demasiado en cuenta, porque los considerás mucho, porque no querés perderlos. Te preocupas por cada detalle y te pones mal por lo más mínimo que hacen, cuando a ellos no se les mueve un pelo.  Juegan con vos. Piensan que pueden hacer lo que se les cante con vos porque los vas a seguir adorando, porque no te vas a alejar de ellos, porque sos un poquito más considerado. Pero tienen el hábito, la maldita costumbre, de hacer las cosas sin pensarlas. Porque es más fácil actuar y después pedir perdón, a aguantarse las ganas de mandarse una cagada. Así es fácil, porque, ellos no se sienten tan mal después, no se sienten decepcionados o desilusionados. Es frustrante confiar en alguien tan ciegamente y que te defraude tanto. Una parte de tu mundo se viene abajo y quedás en ridículo como nunca. Intentás poner un punto a la situación, pero no se puede. Porque es tarde. Llegaron muy adentro de vos. No supieron cuidar tu corazón y lo trataron como se les dio la gana, los destrozaron. Pero es solo culpa tuya por haberte puesto una venda en los ojos para no ver la realidad, porque te lo advirtieron, te dijeron lo que era y aún así preferiste llegar hasta el punto de masacrarte sabiendo la basura que era. No hagas que nadie sea indispensable para vos, porque nadie te va a dar la importancia que les das, ni siquiera se van a fijar si te lastiman o no. Van a seguir mintiéndote solo para tenerte de su lado.
Pero no te mientas a vos mismo, que nadie más que vos se perjudica y nadie más que vos se la cree.

♫ El problema no fue hallarte, el problema es olvidarte. El problema no es tu ausencia, el problema es que te espero, el problema no es problema, el problema es que me duele. El problema no es que mientas, el problema es que te creo. El problema no es que juegues, el problema es que es conmigo. SI me gustaste por ser libre ¿quién soy yo para cambiarte? Si me quedé queriendo solo ¿cómo hacer para obligarte? El problema no es quererte, es que tu no sientas lo mismo ♫



El problema no es cambiarte, el problema es que no quiero


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